Generación Espinete

Nací en los 80s. La monarquía parlamentaria estaba prácticamente recién estrenada en España después de una dictadura y era tan nueva, que incluso habían intentado atacarla mediante un golpe de estado militar.

Aunque fuésemos muy pequeños para darnos cuenta de todo eso, se respiraba en el ambiente. España estaba ‘en construcción’. Para el que supo verlo, fue un momento de grandes oportunidades. La clase media comenzaba a germinar, pero como bien se sabe, los inicios rara vez son fáciles y, aunque se levantase algo el vuelo, se volaba raso con tiento y cautela (nuestros padres vivieron una dictadura, nuestros abuelos, una guerra). Y después de esta pequeña introducción de contexto que seguro que os ha ‘encantado’ vamos al lío.

Los niños de los 80s: íbamos solos al cole (con el miedo en el cuerpo por si nos secuestraban como a Melody), correteábamos por las calles, jugábamos con un sospechoso ‘moco verde’ (que tenía pinta de tóxico), viajábamos en coches sin cinturón de seguridad y sin sillita de niños (el niño más pequeño siempre en medio para que fuera más protegido -sin pensar en qué, si había un accidente, saldría catapultado hacia la luna delantera-), volábamos, casi literalmente, en columpios sin seguridad, montábamos en bici sin casco ni rodilleras… todo ello ataviados con nuestro uniforme de superhéroes: ‘el chándal de táctel’. Los que sobrevivíamos a tan ‘peligrosas actividades’ (claramente, gracias a los ‘chinitos de la suerte’), si nadie nos lo impedía, nos pasábamos las tardes  después del cole, o las mañanas del sábado, o la siesta del domingo, o todo ese tiempo, pegados a la televisión. Las series de dibujos animados eran las grandes aliadas de las madres para poder hacer realidad su súplica recurrente que rezaba ‘¡Dejadme vivir!’. Por aquel entonces, lo más parecido a una tablet que había en las casas era el telesketch y tener un aparato de video era todo un lujo (ese invento revolucionario sistema ‘beta’ tenía un precio de unas 150.000 pesetas). Así que, los niños de los 80s, en general, vimos mucha ‘tele’.  

¿Quién no se acuerda de ‘David el Gnomo’? Su poética muerte y la de Lisa convirtiéndose en árboles marcó a toda nuestra generación. ¿Y qué me decís de ‘Oliver y Benji’? Con sus lanzamientos a portería a cámara lenta, que podían durar de un capítulo a otro. Con aquellos programas y series aprendimos valores, Coco de ‘Barrio Sésamo’ nos enseño la diferencia entre ‘cerca’ y ‘lejos’ e incluso empezamos a entender algo de inglés junto a ‘Muzzy’, ’I’m Muzzy, Big Muzzy’. 

david_el_gnomo

Aquellas series y programas de cuando fuimos niños, nos transportan a momentos vividos y nos llenan de nostalgia. No hay mejor máquina del tiempo al pasado. Como dijo Gabriel García Márquez, ‘la vida no es la que uno vivió, si no como uno la recuerda’. Y, de nuestra infancia, seleccionamos para nuestro álbum de recuerdos aquello que nos hizo felices. Es inevitable pensar en cualquiera de esos dibujos animados y no tararear sus canciones (ser gramola de series de dibujos ochenteras, es mi talento, aunque no sé muy bien para que sirve), ver a tu madre y padre mucho más jóvenes (más de lo que nosotros somos ahora y comprender que ellos, a los que veíamos como dioses y héroes protectores, igual que nosotros las tenemos, también tendrían sus inseguridades), sentir muy cerca a tus hermanos y hermanas o tus primos (con los que viviste mil aventuras) y a tus amigos (las tardes después del cole en las que, antes de hacer juntos los deberes, mientras merendabas un ‘bollycao’, de los de verdad, veías ‘Los Mundos de Yupi’ – que hay que reconocerlo, nunca gozó de la popularidad de Espinete…)

No hay mejor celebración de los 4 años de ‘Claude the Cloud’ que regalarnos la posibilidad de volver, aunque sea por un momento, a ser niños. Si consigo despertar a ese niño que vive en nuestros corazones, habré conseguido mi cometido. Seremos un poco más felices, veremos las cosas de otra manera y nos comprenderemos un poco mejor porque, de donde venimos forma parte de quienes somos hoy.

David_et_moi
Todos llevamos un niño dentro de nuestro corazón, sólo tenemos que despertarlo. Aquí lo tenemos charlando con ‘David el Gnomo’.

¿Preparados para un ataque de nostalgia?

Durante este mes, os invito a que sigáis nuestra cuenta de Instagram @claude_the_cloud y también la de Facebook @claudethecloud, donde cada día intentaré colgar en stories una ilustración de alguna de las series de dibujos animados de la época. Así, aunque sea por unos segundos, cogeremos esa máquina del tiempo que nos llevará a nuestra infancia. No dudéis en comentar con vuestros recuerdos de esas series, ¿Cuál era vuestra favorita?, los mejores momentos…

¡Nos vemos NIÑOS grandes!

Notas:

Todas las ilustraciones contenidas en este post y también las que podréis ver en Instagram y Facebook relacionadas con él son de DAVID PAVON.

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