Asustar al Miedo

Os presento a Miedo. Seguramente ya le conocéis, aunque no le hayáis puesto nombre. Puede presentarse en diferentes formas, colores, intensidades, situaciones… Unas veces se deja ver, otras se queda agazapado detrás de otras emociones, pero siempre es él mismo.

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Miedo es como un blandiblú puede adoptar infinitas formas

Miedo tiene muy mala prensa, pero no es un mal tipo, es majete y sólo intenta ayudar. Nos pone en ‘modo alerta’ cuando se acerca el peligro o nos sentimos inseguros. El problema es que es un poco ‘miope’ y no sabe distinguir cuando ese peligro es real (al sentirnos amenazados por un ladrón en la calle) y cuando es imaginario (al darle vueltas a la cabeza pensando en toooooodas las cosas malas que nos pueden suceder…). Ante cualquier tipo de amenaza, ya sea real o imaginaria, Miedo se pone a trabajar: liberamos cortisol y nuestro corazón late más rápido, nuestros músculos se tensan… Nos ponemos ‘en guardia’ para poder escapar a la de ‘¡ya!’ o enfrentar a ese peligro inminente.

¡¡Socorro!!

Fue muy necesario para nuestros antepasados homínidos para poder sobrevivir en sus jornadas de caza, o al buscar abrigo en las cuevas que podían tener ya habitantes animales… Pero, hoy en día, aunque algunas veces nos echa una mano, otras muchas es el propio Miedo el que va creciendo hasta transformarse en el Monstruo a batir.

I’m Fear, Big Fear

Miedo nos petrifica y no nos deja avanzar. Nos susurra al oído todo lo malo que podría ocurrir aún cuando es sólo una remota posibilidad. Nos zarandea, nos sondea, nos toma la medida para intentar ganar poder y que hagamos justo lo que él quiere que hagamos: Mantenernos a salvo.

¡¡Ahhhhh!!

Porque le creemos y nos ponemos en ‘modo defensa’ y analizamos todo, buscamos todos los posibles peligros que nos acechan (donde no los hay) y decidimos que mejor nos quedamos arrebujados en nuestra zona de confort, bloqueados por Miedo y poniendo todas sus sugerencias de gran catástrofe como excusa.

‘Virgencita, virgencita, que me quede como estoy…’

Es entonces cuando Miedo toma el control de nuestra vida y se convierte en ese Monstruo peligroso. Él se vuelve cada vez más y más grande y nosotros nos hacemos más y más pequeñitos. Hasta que se duermen nuestros sueños y sin sueños nuestra vida es toda sopor y nos quedamos dormidos nosotros también mientras nuestra vida pasa, sin ser nosotros conscientes de ello, pues estamos abandonados a Morfeo.

ZZZ… ZZZ… ZZZ..

A veces, tenemos suerte y algo, o alguien, nos da un pellizco que nos hace despertar. Debemos estar muy atentos, pues puede ser tan solo una pequeña señal. Quizá nos aburrimos de vivir, o estamos tristes, o sentimos que no estamos en el lugar que debemos estar…  Es entonces cuando debemos hacer acopio de toda nuestra valentía y enfrentarnos a Miedo, cara a cara. 

GRRRRRR…

No es nada fácil, pero pensemos: ‘Si, nosotros le hemos dado el poder. Nosotros podemos quitárselo’. Miedo, parece un Monstruo muy fiero, pero no lo es. 

¡Stop!

¡Quiero salir de aquí!

Asustar al miedo, saltar por encima de él. Demostrarle que somos fuertes, que tenemos un ‘plan B’. Miedo es nuestro amigo, su misión no es otra que protegernos. Podemos demostrarle que somos dignos de su confianza mostrándole, precisamente, que podemos defendernos de él.

¡Alehop!

Se dará cuenta de que somos capaces y nos cederá el control haciéndose cada vez un poco más pequeño y, ya no será más un Monstruo al que debemos enfrentar. Se convertirá en nuestro aliado. Podremos conversar con él y pedirle consejo siempre que lo necesitemos, pero recordando que, la mayoría de veces, tiene una opinión sesgada y tiende al dramatismo.

Holi miedito

Miedo nunca desaparecerá del todo, siempre estará ahí y así debe ser. Lo mejor es aceptarlo y caminar de la mano junto a nuestro vigía, convirtiéndolo en nuestro fiel escudero.

‘Tendremos que aprender a llevarnos bien’

Aceptar y conocer a Miedo es el mejor modo de domesticarlo. Así nos advertirá sólo si realmente lo necesitamos. Juntos, seremos mucho más fuertes y podremos andar el camino en busca de aquellos sueños que se habían quedado dormidos. Porque el mayor de los miedos, no es otro, que el de darse cuenta al final de la vida, de que no hemos vivido.

‘Love your Fears’ Lyona

NOTAS: Todas las ilustraciones de este post son obra de KANAE SATO. En cuanto a la Banda Sonora, no podía ser otra que el tema ‘Miedo’ de Mclan en la versión de Amaia Romero (que talento tan abrumador tiene esta chica). 

P.D.: Si te apetece leer otras historias relacionadas con personajes Halloweenianos: Te proponemos un viaje a OZ, a conocer a la Malvada Bruja del Oeste, o ponemos rumbo a Hogwarts.

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